Necesidad de los mismos

Puesto que podría parecer que lo que voy a decir a continuación pone en entredicho mi cualificación y nivel de desempeño profesional , y podría ser malinterpretado, quiero en primer lugar aclararte que mi rol en el contexto sanativo es en realidad el de ser un mero eslabón de una cadena terapéutica que proviene del mundo espiritual, de hecho no es de mí de quien parte la intervención ni de quien provienen la mayor parte de los recursos espirituales que empleo en ella. Por lo que en realidad no se espera que pueda ser omnipotente sanativamente hablando, es decir, el protagonista exclusivo de la actividad que realizo, o mejor dicho tiene lugar a través de mí, ni que tenga una autosuficiencia total en materia de recursos para llevar a cabo mi labor. 

Dicho esto , quiero explicar que aunque a nivel personal pueda poseer un considerable grado de desarrollo espiritual y a nivel profesional disponga de las competencias necesarias para realizar mi cometido, que van incrementándose debido a mi continua labor de autoperfeccionamiento, soy a la vez consciente de mis limitaciones derivadas del hecho de que aún no he alcanzado el máximo nivel de desarrollo espiritual, algo por otra parte comprensible puesto que la « Maestría » no es algo alcanzable en una sola existencia. Por tal razón mis recursos personales no son suficientes para poder realizar por mí mismo de modo óptimo mi labor sanadora puesto que hay aspectos implicados en ella que sobrepasan con creces mi capacidad individual.

En primer lugar, realizar un acto sanativo absolutamente personalizado a tu vehículo energético para que sea un instrumento apropiado para servir al propósito de tu alma conlleva una importante dificultad inherente, puesto que a la hora de tratar conocer en profundidad tu situación y determinar la causa de tu problema, tus necesidades y la labor a realizar debería conocer además de tus circunstancias actuales diversas variables espirituales involucradas de gran importancia, y una visión tan amplia y de conjunto de tu realidad por su complejidad y su naturaleza elusiva no está al alcance de mi nivel de conciencia ordinario. El hecho de que seas multidimensional y de que el proyecto evolutivo cósmico del que formas parte, cuyo propósito es realizar plenamente tu naturaleza divina, se desarrolle simultáneamente en distintos escenarios en los que coexistes que se interinfluyan mutuamente.

En cuanto al periplo espiritual a través del ciclo de reencarnaciones, las distintas vidas forman en realidad un continuum en términos de conciencia y de aprendizaje de modo que energías generadas en vidas pasadas aún pendientes de ser equilibradas pueden manifestarse en la vida actual y causar trastornos. A esto hay que añadir que , aunque cada existencia tiene siempre una finalidad trascendente relacionada con lograr un mayor grado de expresión de tus potencialidades espirituales y por tanto del amor incondicional, debido a que cada alma tiene unas necesidades particulares según su nivel de desarrollo , por lo que el tipo de atención requerida difiere de una persona a otra tanto en lo referente al objetivo propuesto como igualmente en la forma de llevarlo a cabo.

En segundo lugar, la sanación es un proceso que requiere un aporte importante de energía y mi patrimonio energético personal adolece de importantes limitaciones, de tipo cuantitativo y cualitativo, que hacen inviable el emplear mi propia energía con fines sanativos. Desde un punto de vista cuantitativo , a pesar de contar con energía vital más que suficiente para atender mis necesidades personales y poseer cierta capacidad de renovación no soy una fuente de energía inagotable y por tanto no tengo la cantidad suficiente para atender un importante volumen de pacientes al día sin sufrir un gran desgaste. Por otra parte analizando el asunto desde una perspectiva  puramente cualitativa, mi energía vital no tiene la suficiente especificidad como para ajustarse de forma precisa a las particulares necesidades de cada uno de mis pacientes en las distintas fases de su proceso curativo. Aunque la vitalidad pérdida podría ser en cierta medida reemplazada a través de la realización diaria de alguna práctica espiritual del tipo de meditación u otras disciplinas que permiten cultivar la energía interna, el problema de la especificidad seguiría no obstante sin resolverse en modo alguno , puesto que cualquier energía generada en mi interior o de procedencia natural al incorporarse de forma permanente a mi sistema energético quedaría coloreada por las peculiaridades de mi nivel de conciencia, de modo que a pesar de no ser de mala calidad carecería en realidad del grado de cualidad sanativa necesaria para poder ser considerada de óptimo valor sanativo.

Podría parecer a primera vista que una vez de reconocer mi incapacidad de dar respuesta perfectamente personalizada a tus necesidades sirviéndome solo de mis medios, quedaría descalificado para poder prestarte una atención de calidad, pero en realidad sucede justo todo lo contrario. Ello me coloca en una posición de humildad, que me conduce a trasladar tus necesidades al mundo espiritual solicitando que se ocupe de atenderlas, lo cual no tiene nada de extraño puesto que como sanador actúo realmente como representante de la providencia divina, yo lo que hago es permitir que los recursos recibidos se manifiesten a través de mí para posibilitar que tenga lugar la sanación. Puedo entonces trascender las restricciones relacionadas con mi personalidad cuando funciono desde el nivel conciencia ordinario a través de un cambio de nivel de conciencia y las naturales e inevitables limitaciones inherentes al hecho de que mi alma, la parte encarnada en esta existencia sea tan solo una parte del Ser total que soy, recurriendo a niveles mucho más elevados de conciencia para obtener prácticamente la casi totalidad de los recursos energéticos e informativos, que preciso para realizar mi labor, lo que me otorga una capacidad sanativa definitivamente muy superior a la que tendría por mí mismo si desempeñara la tarea exclusivamente en base a mi nivel individual personal. De esta forma, las mencionadas limitaciones aparentemente insalvables son en realidad y de modo paradójico tan solo circunstanciales y durante la sanación dispongo de medios sobrados para remediarlas de modo que no afectan desfavorablemente a mi desempeño sanativo real o final.

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