La capacidad de permitir

Aunque en el contexto sanativo obviamente intervengo dando soporte a la sanación y participando en la realización de distintas labores , la actividad terapéutica que tiene lugar se deriva del hecho singular de que soy capaz de mantenerme deliberadamen-te en segundo plano dejando así que mi guía espiritual que es quien realmente conoce exactamente tus necesidades y por tanto lo que debe hacerse y tiene capacidad real de llevarlo a cabo , sea quien en representación de la Fuente , responda a tu anhelo de sanación a través de mi . Así pues que la labor que realizo no procede de mi sino de un nivel de conciencia mucho más elevado que el mio , y yo lejos de ser el agente sanativo primario actúo tan solo como su vehículo de manifestación  .

Dado que a la hora de sanar me valgo de recursos, energía sanativa e información sensible, que proceden del mundo espiritual y además la actividad sanadora sucede en lo fundamental por sí misma mi principal función, tanto en los momentos en que me limito a

permanecer aparentenemtne inactivo limitándome a dejar fluir espontáneamente la energía sanativa a través de mi , como incluso cuando adopto un papel más activo empleando diversos medios sanativos para efectuar determinadas labores específicas , lo que en realidad hago es mayormente es desistir de cualquier intento arbitrario de control o modificacion en ninguna dirección o grado por parte de mi personalidad o ego externo sobre lo que trata de expresarse a traves de mi para  «permitir» que la sanación suceda en sus propios terminos . De hecho mi don de la sanación no es otra cosa que la capacidad de abrirme conscientemente a mi Ser Superior, mientras me mantengo al mismo tiempo conectado a tierra y dejar que la energía sanadora fluya a través de mí hacia la persona en estado de necesidad a la que trato de ayudar, actuando como un conducto para que reciba sanación y dándole un lugar seguro y nutriente en el que recibir lo que precisa del universo.

La permisividad de la que hablo es la capacidad de ponerme al servicio de mi aspecto divino, prestándole de modo consciente e incondicional mi campo energético en su conjunto, y muy especialmente ciertos centros para que pueda emplearlos para realizar a través de mí la actividad sanativa en los términos que crea conveniente. Para convertirme en un vehículo idóneo de recepción y transmisión de distintos recursos sanativos procedentes de mi guía y poder ofrecerte justo el grado de sanación que realmente necesitas , debo renunciar a dirigir yo mismo la labor y actuar en todo momento de forma respetuosamente subordinada a mi alma , lo que automáticamente me coloca en una posicion de alineamiento con la tuya . Poder ofrecer semejante grado de disponibilidad requiere que mi campo etérico esté lo más libre de impurezas posible y además que yo esté más allá de cualquier posible aspecto de subjetividad fruto de mi personalidad que pudiera interferir en el proceso sanador . Este último aspecto implica dos cosas , primeramente trascender cualquier tipo de creencia o idea preconcebida, bien sea de tipo personal e incluso conocimientos técnicos de supuesta validez o fruto de mi formacion o de  mi experiencia profesional que pudieran distorsionar mi percepción , para poder obtener así información fidedigna sobre tu estado que luego empleo con una finalidad diagnóstica u orientativa  y también la flexibilidad necesaria para plegarme a los requerimientos del flujo sanador .  En segundo lugar tener la buena voluntad de renunciar a actuar por mi cuenta dirigiendo yo mismo la labor sanativa tratando de imponer mi propio criterio personal para actuar así totalmente alineado con la intención de tu alma respecto a qué aspecto tuyo debe ser sanado, en qué grado y la forma de llevarlo a cabo , lo que por otra parte no tiene por qué coincidir totalmente con tu idea al respecto . Ello presupone dejar de entra-da que tu sistema energético sea tal y como es sin apresurarme a modificarlo en ningún sentido particular para hacer que te sientas mejor cuanto antes o con la finalidad de tratar de lograr sentirme a nivel personal más cómodo en tu presencia y energía , a la espera de que se me vaya indicando como debo ir procediendo al respecto .

Esta capacidad de permitir a la que me estoy refiriendo es la consecuencia natural de varias cosas:De la certeza que tengo de la existencia del mundo espiritual debido a mi experiencia directa y permanente del mismo, así como de la plena convicción de su permanente disponibilidad para ayudar.De la humildad, exenta de desvalorización, resultante de haber comprendido el limitado pero no por ello menos importante papel que me corresponde hacer durante mi labor puesto que la actividad sanativa en términos generales sucede sola y de ser además muy consciente de la insuperable calidad de la labor que procede de instancias espirituales superiores en comparación a la que pudiera partir de mi nivel de conciencia ordinario y fuera realizada con mis propios recursos.Y finalmente de mi espíritu de servicio que hace que puesto que en realidad trabajo por encargo de tu alma me ponga a su total disposición para poder ofrecerte así una mejor asistencia, anteponiendo cumplir su voluntad o propósito a tratar de materializar una sanacion de mi propia hechura desde mi personal idea de lo que es mejor para ti .

La finalidad de esta permisividad es generar dentro de mi unas condiciones idóneas para las funciones que debo realizar, lo que incluye por un lado la receptividad necesaria para acceder plenamente a los recursos sanativos que el universo tiene ya reservados para ti y por otro una absoluta permeabilidad o conductividad, es decir, la calidad de dejar pasar libremente el flujo de los susodichos bienes espirituales a través de mi sin oponer resistencia alguna, lo que además de dar la oportunidad de que la sanación se manifieste posibilita un aprovechamiento eficiente de los recursos sanativos que voy recibiendo y asegura la preservación de su calidad y pureza original y por tanto el logro de la máxima calidad y efectividad terapéutica posible.