El desarrollo de destrezas

La existencia  de un importante nivel espiritual previo que se manifiesta en la presencia de ciertas aptitudes espirituales innatas , que es además posteriormente conscientemente acrecentado con el consiguiente desarrollo aún mayor de las mismas y también de cualidades como la capacidad de generar un sentimiento de compasión , son elementos imprescindibles para poder realizar la labor sanativa pero no suficientes por sí mismos para llevarla a cabo , se requiere además contar con un repertorio de destrezas y habilidades específicas para poder de realizar esta actividad especializada de modo efectivo . Por tal razón otro aspecto esencial en mi preparación fue cultivar y perfeccionar ciertas potencialidades perceptivas y sanativas que en otras personas están en un nivel de desarrollo menor para emplearlas con una finalidad sanativa. Esto presupone adquirir la pericia suficienteen el empleo de los distintos medios propios de la sanación, que tienen que ver en términos generales con la percepción, recepción, transmisión y modulación de las energías sutiles.

Me referiré en este apartado fundamentalmente a mi capacidad intuitiva, que es el nombre genérico con el que englobaré al conjunto de las “claris”, y que además de ser la más representativa de la sanación, es el eje vertebrador sobre el que giran todos los procedimientos que empleo en mi labor . Precisamente otra faceta de mi mismo que vine a fomentar en esta existencia y que tiene gran relevancia desde un punto de vista sanativo tiene que ver con ella, y es una mayor consciencia y sensibilidad, lo que conllevaba una doble vertiente.  Un primer aspecto tenía que ver con lograr una gran consciencia de mi sistema energético que me permitiera escuchar mucho mejor mi estado y necesidades a todos sus niveles, detectar desequilibrios en fase incipiente y prodigarme cuidados específicos con las consiguientes repercusiones beneficiosas en términos de salud y de desarrollo espiritual. El segundo aspecto estaba relacionado con desarrollar sobremanera mi Yo intuitivo, lo que significa lograr la capacidad de acceder a voluntad a mi Yo Superior a través de un estado modificado de conciencia , lo que posibilita que en el contexto terapéutico pueda desplegar un variado abanico de prestaciones avanzadas de utilidad sanativa . En este estado tantomis cinco sentidos como mi sistema cognitivo operan a un nivel de funcionamiento muy superior al normal y ello me permite , entre otras cosas , percibir particularidades de tu anatomía y fisiología energética sutil sobre los que actúo durante la sanación . Además tengo acceso simultáneamente a importantes recursos adicionales en forma de energía sanativa , una energía sutil dotada de valor terapéutico, y por tanto una mayor capacidad de tener impacto beneficioso a la hora de actuar sobre tu energía vital con vistas a modificar sustancialmente su naturaleza y modo de funcionamiento.

No tuve que hacer nada de particular para despertar este conjunto de facultades, fue algo que sucedió de modo natural como resultado de mi proceso de desarrollo espiritual, perotras ser consciente de su existencia tuve que dedicar necesariamente un largo periodo de tiempo a comprender su mecanismo de acción y las posibilidades de cada una de ellas y a ejercitarme en su empleo con vistas a lograr gradualmente la capacidad, fiabilidad y efectividad necesarias para poder servirme de ellas con fines diagnósticos y terapéuticos. Durante el largo proceso de adiestramiento consciente de mis aptitudes hubo importantes dificultades que tuve que superar , y no solo relacionadas con lograr el grado de destreza suficiente para ser eficaz terapéuticamente hablando, sino también y fundamentalmente relacionadas con los inconvenientes y riesgos que entraña su empleo mientras no se haya logrado aún aprender a usarlas correctamente y que describo a continuación .

En primer lugar fue averiguar si mis percepciones eran verdaderamente reales o fruto de mi imaginación y tras ello lograr la capacidad de discriminación suficiente para distinguir nítidamente entre mis vivencias y las ajenas, o dicho de otro modo, lograr diferenciar en mi percepción mi realidad personal de la que reflejaba la realidad externa .Dado que mis sentidos internos percibían indistintamente tanto la realidad interna como la externa podía percibir las emociones , sensaciones, etc de los demás tan vívida e intensamente como los mios propios y no en segundo plano por lo que me costaba mucho saber su procedencia real . Una dificultad adicional era que en el contexto sanador debía ser capaz de recabar información objetiva sobre la persona a la que estuviese tratando de ayudar sin perder en ningún momento la empatía con ella, siendo simultáneamente capaz de ponerme en su lugar y comprender su realidad desde su subjetividad .

Tras lograr identificar primero cual era mi propia vibración y ser consciente de ella, fui, a través de ir ejercitando mis habilidades intuitivas tanto en la vida diaria como en el contexto sanativo, logrando ganar gradualmente a lo largo del tiempo mayor fineza y capacidad de discriminación en mis lecturas, lo que me permitía apreciar diferencias muy sutiles en la calidad vibratoria de la energía sutil percibida, y ser capaz de comprender correctamente su significado. Un aspecto clave en este proceso, especialmente en mi faceta orientativa,  fue aprender a confiar totalmente en mi fuente de procedencia espiritual sin dejarme confundir por las apariencias y abandonarme a ella sintiendo que la información que me brinda es invariablemente veraz, lo que conllevaba permitir que el flujo de conciencia que me llegaba pasara a través de mi ininterrumpidamente sin tratar de cuestionar o evaluar racionalmente a cada paso su sentido o validez lo que tendía a bloquearlo, teniendo en cuenta además que a veces mi mente consciente en ocasiones no sabe de antemano lo que voy a decir dónde ni donde me lleva la información, que no tengo por tanto control sobre lo que digo y que está en juego una gran responsabilidad.

Otro aspecto relevante que reforzó también mi confianza en mi capacidad de hacerlo bien y contribuyó también a desarrollar mi capacidades de «leer» la energía, de decodificar la información impresa en ella, fue la confirmación recibida al contrastar cuando era humanamente posible la veracidad y precisión de la información que recibía  a través de mi percepción interior para estimar el grado de aproximación a la verdad que lograba. Aunque tampoco fue algo sencillo, hacer esto por mi mismo requería cultivar un alto grado de discernimiento puesto que la mayoría de las ocasiones en que encontraba aparentes contradicciones o algo no cuadraba en mis lecturas llegaba a concluir que reflejaban simplemente de modo fiel los aspectos de incongruencia de la persona entre su modo de funcionamiento superficial y el profundo y por otra parte la validación externa tenía sus limitaciones y no era por si misma siempre del todo concluyente porque muchas personas alejadas de su verdad y poco conscientes de su verdadera situación difícilmente podían reconocerse en lo que yo percibía de ellas .

Otro reto fue poner bajo control consciente mis dones espirituales, es decir,  aprender a encender y apagar mi canal de percepción sutil a voluntad, lo que supuso educar mis facultades cognoscitivas especiales para que tuvieran un doble modo de funcionamiento con arreglo al contexto en que me encuentre. Uno en modo de servicio, para el contexto terapéutico, en el que están totalmente activadas y entrenadas para detectar los puntos de bloqueo o las partes de la persona que requieren atención y recabar información con una finalidad sanativa y otro para mi vida personal, en que aunque en realidad no pierdo en modo alguno mi extraordinaria sensibilidad porque es una cualidad inherente esta adopta sin embargo una especie de modo de espera y permanece más en segundo plano, en el cual procuro centrarme mucho más en mi propia vivencia y en atender mis propias necesidades circunscribiendo mi campo de con-ciencia al tipo de interacción en el que esté inmerso en cada momento y a la finalidad de la misma .

El propósito de lograr control en esto fue evitar los numerosos inconvenientes que me causaba el hecho de que inicialmente mis facultades psíquicas estuvieran por defecto permanentemente operativas durante todo el día , lo que interfería seriamente en mi vida privada arruinando mi intimidad e imposibilitando el poder hacer una vida normal. Aunque mi gran sensibilidad era un recurso de incalculable valor terapéutico, al principio me causó mucha aflicción y mientras no logré la pericia suficiente mi grado de empatía y su alcance era tal que en todas y cada una de mis interacciones sociales cotidianas sentía en vivo y en directo sin proponérmelo, tanto de cerca como a cualquier distancia, todo el tiempo los estados de ánimo y el malestar de otras personas e incluso la vibración global del colectivo de la humanidadque no tenían nada que ver con mi situación y estado real, o recibía información sobre su problemática o sugerencias prácticas, lo que resultaba abrumador y afectaba desfavorablemente a mi propio proceso individual. Esta fase fue larga y especialmente dura e insufrible para míy mermó mucho mi calidad de vida durante el tiempoque duró, no tengo palabras para describir lo que supuso para mi.

Finalmente, el mayor desafío fue sin duda alguna lograr ser capaz de interactuar con los demás, tanto en el contexto sanativo como fuera de él en mi vida diaria y especialmente en las relaciones afectivas , sin recoger energías , estados de ánimo y en suma la negatividad de otras personas .Hubo un tiempo en mi vida en que me sentía realmente una víctima en este sentido puesto que debido a la permanente apertura y permeabilidad de mi aura tenia una enorme predisposición , sin saber aún como evitarlo , a recoger energías ajenas de modo que resultaba frecuentemente contaminado por ellas.Esto también me sucedía en algún grado mientras realizaba la sanación que , salvo que sea efectuada impecablemente , no es una actividad exenta de riesgo para el profesional puesto que no es una mera labor técnica realizada externamente desde un plano mental sino que implica una conexión a nivel de alma y una fusión e interpenetración total de ambos sistemas energéticos y esta intimidad profunda unida al hecho de que estoy en estrecho y directo contacto con la energía  enferma a la hora de manipularla y retirarla conllevaba la posibilidad de resultar inadvertidamente contaminado por ella .

Resolver este problema para lograr salvaguardar mi salud conllevó aprender a tener más control de mi aura , reajustar su tamaño para lograr que su energía fuera más densa e impenetrable , y menos maleable y por tanto no resultara tan fácilmente afectada por influencias externas  y crear además a través de la intención , la visualización y la asistencia de mi angel guardián , un guía  espiritual especializado en labores de protección, un escudo energético permanente alrededor de la misma , una capa protectora queestableciera límites firmes entre la realidad de los demás y la propiay no permitiera la entrada a ninguna energía que no fuera para mi mayor bien. Tuve también que redefinir una y otra vez cual era exactamente mi cometido y el concepto de responsabilidad para impedir que en la sanación pudiera resultar dañado o afectado en algún grado mi sistema energético por determinadas energías que producían en mi síntomas similares a los que causaban en su anterior propietario .

Adquirir gradualmente un mayor dominio en los tres citados aspectos no solo supuso ser capaz de realizar mi intervención terapéutica de forma eficaz , sino también algo tan importante para mi como hacerlo además sin riesgo para mi integridad personal , es decir, sin emplear mi propia energía vital personal y por tanto sin menoscabo de mi patrimonio energético personal y evitando además una posible absorción de energías procedentes de las personas que atiendo .