Consideraciones importantes

Me gustaría hacer aquí algunas observaciones sobre dos aspectos de la formación en S. espiritual que me parece importante que conozcas, en primer lugar la importancia de la misma y en segundo su nivel de dificultad.

Con respecto a la primera cuestión,  podría parecer a primera vista que puesto que un sanador a la hora de realizar su labor parte de dones inherentes a su alma  y que su principal función en el contexto sanativo sea la de « permitir » , sería suficiente simplemente con tener voluntad de ayudar y la disponibilidad para hacerlo , o que cuando menos se requeriría menor formación para estar debidamente cualificado que en otras disciplinas en que el profesional tiene un protagonismo más activo en la realización de la actividad terapéutica. Pero nada más lejos de la realidad, a pesar de sus especiales características la preparación , y especialmente la formación continuada,  juega en ella no obstante un papel muy relevante, y para poder llevar a cabo adecuadamente esta labor especializada se requiere una formación específica previa por dos motivos.

El primero es que la sola presencia de las susodichas aptitudes innatas no faculta para realizar directamente labores sanativas, de hecho cuando se manifiestan inicialmente no son más que un conjunto de potencialidades sobre las que no se tiene aún suficiente comprensión , control y capacidad de manejo , por lo que el proceso de desarrollo y adquisición de la capacidad real de usarlas requiere indefectiblemente su correspondiente aprendizaje. El segundo motivo es que , si bien es cierto que el sanador recibe importantes recursos terapéuticos  del mundo espiritual durante el transcurso de su intervención, estos tienen como finalidad el amplificar o potenciar la acción beneficiosa de su labor , pero de ninguna manera están para suplir posibles deficiencias o carencias suyas en ningún aspecto.

En lo referente a este último punto, considero que el hecho de que existan numerosos cursos de formación que permiten lograr una acreditación como sanador en muy poco tiempo con una mínima inversión de tiempo y recursos, resta valor e importancia al esfuerzo formativo que realmente requiere este tipo de cualificación y da la falsa sensación de que se trata de una disciplina menor  . Por ello , me gustaría señalar que el nivel de dificultad y exigencia de la preparación requerida para convertirse en un buen profesional es muy considerable por varios razones que explicaré seguidamente .

Por una parte , dado que la sanación es un estilo de vida y no meramente una profesión técnica la capacitación no solo implica la adquisición de un conjunto de conocimientos sobre la materia a nivel puramente intelectual, sino que requiere cultivar hasta integrar profundamente perspectivas, valores y actitudes y regirse por ellos. Por otra parte , la preparación técnica de utilidad eminentemente práctica , supone activar y perfeccionar a través del ejercitamiento un conjunto de capacidades y aptitudes específicas, que no son consideradas dignas de atención en el sistema educativo vigente y que por tanto no han sido trabajadas nunca anteriormente , hasta llegar a lograr un nivel de destreza suficiente.

Pero el adiestramiento conlleva también un importante proceso interior consciente de autoperfeccionamiento, de desarrollo y maduración espiritual y psicológico, necesario para posibilitar el despliegue del potencial sanativo, y que considero que proporcionalmente es muchísmo más importante en lo referente a efectividad que cualquier técnica. Cumplir con este requisito de todo punto imprescindible  resulta mucho más difícil que lograr cierto conocimiento y dominio en las habilidades y procedimientos empleados en ella ,  y su consecución de forma natural lleva bastante más tiempo  . La razón de ello es que conlleva realizar un concienzudo trabajo interior de autosanación integral durante muchos años, para eliminar lo más posible cualquier posible impureza o imperfección que pueda impedir su plena manifestación, lo que incluye sanar a fondo las heridas del pasado fruto de esta existencia y a veces incluso de alguna anterior. En mi caso , tuve que sanar a través del perdón una situación inconclusa conmigo mismo que tenía que ver con una vida pasada en Rusia que limitaba la expresión de mi poder sanativo.

Quiero aclarar que la citada labor no puede ser efectuada en su totalidad de modo autónomo , empleando solo los propios recursos internos y ayudándose al mismo tiempo de ciertas prácticas espirituales , por lo que es indispensable recibir supervisión y ayuda terapéutica externa tanto para salvar las dificultades inherentes a ciertas etapas y llevar así a buen término el proceso como para acelerarlo lo más posible. Aunque una parte de esta tarea puede ser realizada mediante el empleo de modalidades terapéuticas de otros ámbitos, yo por ejemplo comencé con psicoterapia individual, dinámica de grupo y bioenergética en la línea de Alexander Lowen , porque no tuve otras opciones, otra parte de ella debe ser realizada con un sanador experimentado para tener un referencial de primera mano de como debe realizarse una sanación , tomar conciencia de sus efectos desde el punto de vista del paciente y para familiarizarse también con los entresijos y vicisitudes propias de un proceso madurativo/sanativo.

Como consecuencia de todo lo mencionado anteriormente considero que, independientemente de la manera o menos formal en que se realice la formación, se requieren varios años con dedicación completa para lograr un nivel aceptable de calidad , aún muy alejado de la excelencia , y estar suficientemente capacitado para realizar la labor sanativa de modo efectivo. A título solo de referencia , mencionaré que en el particular sistema de estudios de una prestigiosa institución internacional de sanación sin sede aún en España, que merece todo mi respeto la formación profesional básica tiene una duración de 4 años con un total de 2000 horas lectivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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