Situación legal

El hecho paradójico e insólito de que aunque se permita el ejercicio o práctica en el sector privado de la S. Espiritual en sus distintas modalidades , siga aún sin estar oficialmente reconocida como profesión en nuestro país por motivos que no vienen al caso , aparte de otros inconvenientes asociados también podría llevar a creer que ello es debido a que no es una disciplina terapéutica válida y confiable , merecedora de credibilidad . Pero lo cierto es que independientemente de consideraciones jurídicas o de otro tipo , esta disciplina es realmente por sí misma de facto un sistema terapéutico puesto que cumple sobradamente , como describo a continuación , con todos los requisitos precisos para ello .

En primer lugar esta terapia tiene un fundamento consistente y un enfoque original claramente diferenciado del resto de disciplinas existentes y , como resultado de su particular concepción de la realidad , posee un genuino abordaje y aproximación energético y espiritual característico del ser humano y del binomio salud/ enfermedad , lo que va más allá de ser una particularidad tan solo anecdótica , puesto que le dota de una enorme utilidad terapéutica . Por otra parte tiene su propio sistema de clasificación de desequilibrios que abarca por un lado categorías que desde un punto de vista etiológico pueden parecer inusitadas , cuya existencia ni tan siquiera es contemplada por las demás disciplinas , causados por distintos tipos de entidades energéticas /espirituales parasitarias perjudiciales , como las formas de pensamiento negativas , los ataques psíquicos , la adherencia de espíritus desencarnados al cuerpo etérico de una persona para tratar así de tener vivencias en el plano físico , los trastornos causados por intrusión de entidades malignas en el vehículo energético tratando de apropiarse del control del mismo y explotando sus debilidades para inflingirle el mayor daño posible , las enfermedades kármicas cuyo origen radica en asuntos inconclusos procedentes de alguna vida pasada . Pero por supuesto también incluye otros desequilibrios de índole mucho más convencional , reconocidos y tratados a su manera por todas las demás prácticas terapéuticas.

En segundo lugar , a la hora de ofrecer atención especializada en materia de salud no tiene nada que envidiar a otras modalidades curativas integrantes del acervo terapéutico actual , puesto que posee su propio ámbito de actuación , así como su característico y exclusivo conjunto de medios en consonancia con la naturaleza de la labor a efectuar . El citado repertorio  incluye el empleo de habilidades intuitivas para realizar la valoración del estado de salud (diagnóstico) y también de recursos sanativos de calidad y especificidad aportados por entidades espirituales de dimensiones superiores , cuyo valor terapéutico considerado globalmente es más que suficiente para ejercer el cometido y función que debe desempeñar . Esto le otorga una total suficiencia y autonomía en este sentido , de modo que no precisa apropiarse o tomar prestado nada terapéuticamente hablando de otras terapias .

En tercer y último lugar posee innegable valor terapéutico intrínseco y por tal razón es un recurso de primer orden que dejando de lado las habituales , contradictorias y poco concluyentes disquisiciones teóricas desde un punto de vista científico o metafísico sobre sus fundamentos o mecanismo de acción ofrece en la práctica probada efectividad empírica , una evidencia difícilmente refutable por sus más acérrimos detractores , en el tratamiento de distintos tipos de desequilibrios e incluso hace una importante contribución en ciertas patologías en las que otras modalidades terapéuticas no ofrecen resultados del todo satisfactorios . Así pues , esta medicina ya pionera en tiempos muy remotos , a pesar de su antigüedad dista mucho de ser un sistema terapéutico rudimentario o desfasado , puesto que desde sus inicios y con la sola excepción de sus principios fundamentales , que se han conservado siempre mayormente inalterados por la única razón de su real validez de por sí , ha ido renovándose permanentemente a lo largo de los siglos por lo que sigue conservando actualmente una total vigencia  curativa para tratar las enfermedades de nuestro tiempo .

Los enunciados expuestos ponen de manifiesto que la S. Espiritual tiene mucho que ofrecer desde un punto de vista terapéutico y cabe concluir que su empleo para el cuidado de la salud integral queda plenamente justificado , lo que es ya razón más que suficiente para que se le otorgue el mismo reconocimiento formal y legal que tienen otras modalidades terapéuticas existentes en la actualidad sin que éste esté condicionado a una futura e hipotética validación externa por parte de la medicina oficial , autoerigida en única autoridad competente en materia de salud . Por otra parte , la aceptación , valoración y legitimización jurídica de prácticas curativas de naturaleza o carácter intuitivo y espiritual es algo altamente improbable mientras el modelo hegemónico de atención en salud vigente siga intransigentemente identificado con la racionalidad científica , es decir , con la creencia en la absoluta infalibilidad del correcto empleo de la razón para obtener conocimiento verdadero y de validez universal. Aunque pueda haber demostrado sobradamente su significativa eficacia empírica , por lo que se ve a la hora de considerar si una terapia , o la curación derivada de su empleo , es verdaderamente activa y eficaz , cuenta tanto o incluso hasta más que los resultados el hecho de que la concepción y metodología terapéutica empleada en ella sea ortodoxa , es decir , observe el método científico o al menos posea una cierta conformidad o compatibilidad con sus principios , o bien sea potencialmente comprobable en términos biomédicos