Aspecto crematístico

El hecho de que en el ámbito de la sanación , además de no haber un baremo general unificado que sirva de orientación en materia de honorarios haya además una enorme disparidad entre las tarifas , seguramente muchísimo mayor que en cualquier otra profesión , como consecuencia de la existencia de diversas formas de interpretar cómo debería ser planteado el  aspecto pecuniario , puede resultarte algo desconcertante . Por tal motivo quiero , respetando siempre la libertad de otros profesionales de regirse por otros criterios distintos al mio , dar primero mi opinión al respecto y luego exponer algunas consideraciones para respaldarla .

Si un sanador elige ofrecer asistencia de modo gratuito , semigratuito o bien sufraga sus gastos mediante la recepción de donativos entregados voluntariamente , porque está en posición de hacerlo porque tiene otra fuente de ingresos principal o por otros diversos posibles motivos que no voy a detallar para no extenderme demasiado está en su derecho , pero es también una opción totalmente legítima que un sanador profesional elija cobrar por su labor sanativa unos honorarios dignos y razonables . A continuación abordaré esta cuestión desde dos ángulos distintos.

Desde una perspectiva profana el asunto es muy simple, un sanador tiene perfecto derecho a percibir una justa remuneración en compensación por la labor que realiza por motivos idénticos a los de cualquier otro terapeuta. En primer lugar porque aunque el trabajo intuitivo no es una modalidad terapéutica convencional que requiera obligatoriamente certificación profesional para ser ejercida , un sanador que pretenda dedicarse a ello a tiempo completo y ofrecer una buena calidad asistencial debe necesariamente someterse a una rigurosa e intensiva formación formal o bien informal a lo largo de varios años para poner a punto sus destrezas y habilidades sanativas . Por otra parte el cobrar unos honorarios permite una dedicación exclusiva , siendo la única forma factible de poder disponer del tiempo necesario para la realización regular de actividades que a través de fomentar de distintas formas su desarrollo espiritual le permitan incrementar progresivamente su potencial sanativo .

Desde un punto de vista espiritual podría parecer a primera vista que dada la especial naturaleza de esta actividad no debería llevar asociada la obtención de beneficio económico alguno , pero lo cierto es que es totalmente lícito solicitar una remuneración a cambio de realizarla. Para empezar , fijar unos honorarios dignos es un gesto de autovaloración y respeto del sanador hacia su trabajo y ello por otra parte no mercantiliza el carácter sagrado de su labor sanativa puesto que no cobra por los recursos espirituales que recibe de su guía sino tan solo por su tiempo y disponibilidad para dar soporte y expresión final a la actividad altamente especializada que tiene lugar a su través en el trascurso de la sesión . A esto hay que añadir que en realidad su motivación principal es el servicio y poner los intereses del paciente por encima de los suyos no requiere llegar hasta el extremo de beneficiar exclusivamente a este desatendiendo el cubrir a la vez las propias necesidades . Sin olvidar el hecho de que el sanador debe tener algún tipo de ingreso económico si quiere sobrevivir porque tiene necesidades como cualquier ser humano y no hay nada malo en percibir una bonificación para destinarla a dar soporte a la vida física y al desarrollo espiritual , lo que posibilita además que se encuentre en perfectas condiciones para realizar adecuadamente su trabajo .

Planteado este asunto así , estaríamos hablando de una relación de colaboración mutua en la que cada uno contribuye aunque de distinta manera a la evolución del otro . Mientras el sanador a través de su labor aporta un importante beneficio en términos de salud y bienestar y crea así mayor abundancia en este aspecto en la vida de su cliente , recibe a cambio entre otras cosas recursos económicos que contribuyen a su sustento . Aunque en realidad esta compensación pecuniaria cumple además una importante función adicional desde un punto de vista terapéutico porque contribuye a que el cliente se tome en serio la tarea sanativa en ciernes y valore la ayuda que recibe en ella .